




Cada vez más profesionales del ámbito educativo, sanitario y social quieren incorporar un perro a sus sesiones. Y tiene sentido: la presencia de un perro bien preparado puede aportar mucho en lo emocional, lo social, lo cognitivo y lo motivacional.
Pero para eso no vale cualquier perro. Hace falta un animal equilibrado, correctamente socializado y capaz de desenvolverse en entornos con estímulos intensos, personas vulnerables y situaciones cambiantes.
Ahí es donde entramos nosotros, y lo hacemos como en el resto de nuestros servicios: la formación es para ti. Te damos los conocimientos y el manejo necesarios para que seas tú quien prepare a tu perro, de modo que pueda acompañarte de forma adecuada y segura en actividades terapéuticas, educativas o de acompañamiento emocional.
Trabajamos con profesionales y entidades que quieren incorporar un perro a su actividad:
No hacemos la intervención ni preparamos al perro por vosotros. La intervención profesional la hacéis vosotros, cada uno en vuestro campo, y a vuestro perro lo preparáis vosotros. Lo que os damos son los conocimientos y el manejo necesarios para conseguirlo.
Un perro que va a trabajar con personas vulnerables necesita mucho más que obediencia. Necesita estabilidad emocional y capacidad de adaptación, y eso se construye en el día a día contigo. Este es el orden en el que lo trabajamos:
1. Valoración inicial del perro. Como en el resto de servicios, empezamos observando: carácter, umbral de tolerancia, cómo gestiona la novedad y el contacto físico, y cómo se recupera tras una situación intensa. De aquí sale una respuesta honesta sobre su aptitud.
2. Base de manejo y comunicación. Te enseñamos a construir autocontrol, respuesta a señales y una comunicación clara con tu perro. Sin esa base no tiene sentido pasar a entornos complejos.
3. Exposición progresiva a estímulos. Sillas de ruedas, andadores, ruidos inesperados, movimientos bruscos, espacios cerrados, grupos de personas. Te damos las pautas para hacerlo de forma gradual y cuidando que cada experiencia tenga una influencia positiva.
4. Contacto con personas diversas. Cómo trabajar la tolerancia al contacto físico, a las caricias torpes o insistentes y a la cercanía de personas que se comportan de forma poco previsible.
5. Formación del profesional. Te enseñamos a leer a tu perro durante la sesión: cuándo está cómodo, cuándo necesita una pausa y cuándo hay que parar. Es lo que protege al perro y a los usuarios.
6. Seguimiento en el contexto real. Acompañamos los primeros pasos en vuestro entorno de trabajo y ajustamos lo que haga falta.
No depende de la raza, sino del carácter. Buscamos perros estables, sociables, tolerantes al contacto y con buena capacidad de recuperación tras una situación intensa. Un perro nervioso, miedoso o que se agota con facilidad lo pasaría mal en este trabajo, y eso no le beneficia ni a él ni a las personas con las que va a estar.
Lo habitual es que sí, y trabajamos con él. Si todavía estás valorando incorporar uno, también podemos orientarte sobre qué buscar antes de decidir, que es justo el momento en el que más se puede evitar un desencaje.
No, y tampoco preparamos al perro por vosotros. La intervención la hacéis vosotros, que sois los profesionales de vuestro campo, y a vuestro perro lo preparáis vosotros. Nuestro trabajo es daros los conocimientos y el manejo correcto para que pueda acompañaros con seguridad.
Depende del punto de partida del perro y del entorno en el que vaya a trabajar. Tras la valoración inicial te damos una estimación realista. Preferimos eso antes que fijar de antemano un número de sesiones que luego no se sostenga.
Te lo diremos con claridad. Forzar a un perro que no disfruta de este trabajo es un problema de bienestar y también un riesgo en la sesión. En ese caso valoramos si es cuestión de tiempo y preparación, o si sencillamente no es su sitio.
Escríbenos contándonos en qué ámbito trabajas, con qué perfil de usuarios y qué perro tienes o estás pensando incorporar. Concertamos la valoración inicial y a partir de ahí definimos el plan.
Si trabajas en el ámbito educativo, sanitario o social y estás pensando en incorporar un perro a tu actividad, cuéntanos tu caso: en qué contexto trabajas, con qué perfil de usuarios y en qué punto estáis.
Las clases se realizan de forma individual, adaptadas a tu perro y a tu entorno de trabajo. Trabajamos contigo para que adquieras los conocimientos y el manejo correcto, porque quien prepara al perro en el día a día eres tú.
Un perro bien preparado suma. Uno que no lo está, expone al perro y a las personas.